El tratamiento del cáncer hasta el momento ha implicado la
destrucción de las células cancerosas con agentes quimioterapeúticos, radiación
o cirugía. Sin embargo, la terapia génica es otra estrategia que en algunos
casos ha logrado que el tamaño de tumores sólidos disminuya en un porcentaje
significativo.
Manipulación de las células de la médula ósea. Es utilizada
principalmente en la terapia génica de desórdenes hematológicos, y consiste en
transferir a las células progenitoras hematopoyéticas genes de quimioprotección
o de quimiosensibilización, entre otros. Este es el caso del gen MDR1 estudiado
en el cáncer de mama que, transplantado en células precursora de linfocitos T y
NKs ( células CD34 positivas), hace que las células transfectadas sean más
resistentes a altas dosis de quimioterapia.